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Volvió la Lepra

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Por: Marcelo Alfaro

Lo necesitábamos. Nos vino en el momento justo y encima de manera clara y contundente. Este triunfo ante Boca nos levanta el ánimo, les hace recuperar la confianza a los jugadores y el miércoles en Guayaquil hay que salir a ganar. Ante el Xeneize quedó demostrado que este equipo no se olvidó de jugar. Ante un rival siempre complicado, que obliga con jugadores interesantes, la Lepra fue dominadora del juego en varios momentos del partido y terminó redondeando una goleada histórica. Bien por el sacrificio, por las ganas de empezar a enderezar un barco que había arrancado torcido. Tranquilos, leprosos. El equipo se despertó y ahora hay que ver quien lo para…

Fue una primera hora para grabar, repetir y mirar cada vez que las cosas no se hacen bien. El equipo salió decidido a comerse a Boca. Lo redujo casi a un equipito con tareas individuales en un muy alto nivel. Vangioni y Formica (tuvo una primera media hora perfecta) se lucieron y no se apiadaron de Ibarra. Ganaron por su sector cada vez que se lo propusieron y desataron un verdadero carnaval que terminó en apenas 18 minutos cuando el Gato Formica clavó el tercer gol. Y nadie se asombró, porque por lo que demostró el equipo en esa primera media hora la diferencia estaba más que justificada. El descuento de Palermo antes del cierre del primer tiempo, sólo sirvió para poner una manchita en unos primeros 45 minutos soñados. Ese es el equipo que queremos, así se debe jugar el miércoles. Con las mismas ganas, con la misma ambición y con la misma disposición táctica.


En la segunda mitad, la Lepra, como era de esperar, se quedó un poco. Ya no fue ese equipo rápido y contundente que se pareció al subcampeón del Apertura. Si bien Boghossian siguió demostrando cómo un nueve puede ser clave sin meterla, Formica, Achucarro y Bernardi perdieron chispa. Y Boca fue decididamente a buscarlo. Es obvio que un equipo no puede mantener el nivel, la velocidad y la precisión que mantuvo la Lepra en la primera mitad. Pero lo positivo en la segunda parte, fue que cuando se perdió un poco de la superioridad táctica y futbolística, aparecieron las reservas físicas y anímicas para marcarle el terreno a un Boca cada vez con más ganas de empatar. Apareció otro mérito grande del equipo de Sensini, aun con 10: la solidez defensiva, con Schiavi como abanderado del saque si quiere ganar. El Flaco no se achicó ni un momento cuando Riquelem y compañía empezaron a llenar el área de centros y a pesar de no haber llegado en un 100% de su plenitud física reventó toda pelota que le pasó cerca de su zona. Con una buena contención y ayuda del medio, con un Mateo rápido y seguro para contener a Riquelme y un Bernardi que otra vez demostró toda su capacidad para resolver tareas en las que el físico no le da pero sí la inteligencia, la Lepra terminó por cerrar un partido que quedará en el recuerdo de todos. Ese rechazo del ex sina  Abbondanzieri que cayó en los pies de Bernardi terminó por decretar el resultado.
 
La fiesta se desató en un Marcelo Bielsa repleto como en las mejores tardes. La gente se reencontró con el equipo, los jugadores y el técnico con nosotros y así todos juntos vamos a Guayaquil para tratar de conseguir el primer gran objetivo. Nos vamos tranquilos, confiados y seguros porque volvió la Lepra. Ese equipo respetado del último semestre está de vuelta y a partir de ahora todos soñamos. VAMOS LEPRA CARAJO…

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