Los viejos muchachos
“Fueron «los viejos muchachos del Colegio Mercantil Inglés», los viejos muchachos de Ñuls, Newell’s Old Boys. Así empezó todo”. El que habla es Claudio Newell. Conoce la historia por haberla oído en la casona de calle Córdoba y bulevar Avellaneda. Allí, su abuelo Claudio Lorenzo Newell –hijo de Isaac y fundador del club junto a su padre– llenó de amor su infancia. Le habló de los orígenes, le enseñó de qué se trata eso de la “pasión ñulista”. Y el hombre, más allá de radicarse en Córdoba de joven, nunca perdió ni el rumbo ni la memoria.
No podía ser de otro modo, es un Newell.
“Mi bisabuelo Isaac, instaló un colegio que recibía chicos pupilos. Toda la población de la pampa gringa que rodeaba a Rosario y Santa Fe, tenía conocimiento de la excelencia de este colegio. Entonces, no sólo los miembros de las colonia inglesa, sino también los descendientes de inmigrantes de la zona mandaban a sus hijos al internado, que tenía gran predicamento como institución.
Y se fueron sucediendo las promociones (de egresados), quienes mantenían una relación de afecto muy intensa con la institución. En ese tiempo esta de moda el fútbol, el deporte que mi bisabuelo había traído al país. Entonces, a partir de una iniciativa compartida entre las autoridades del colegio –entre ellos mi abuelo Claudio Lorenzo– y esa camada de ex alumnos, nace el club. Dijeron: «Che, vamos a organizar alguna asociación que reúna a los ex alumnos y las autoridades, para que nos aglutine y podamos seguir practicando el fútbol». Con ese anhelo, se fundó el Club Atlético Newell’s Old Boys, con gran participación de la gente de Rosario”.
Luego, ensaya una interpretación: “Se juntaron muchas cosas: la tradición deportiva inglesa, el apego a una institución y el deseo de practicar fútbol, que ya había calado hondo en la ciudad. Y, bueno, empezaron a venir equipos ingleses, de Buenos Aires. Pasaban por Rosario y se les ganaba”.
“Se les ganaba”. Esa última frase se le escapa con facilidad, como si se refiriera a una sana costumbre. Tal vez, porque “los viejos muchachos” sabían de qué se trataba ese juego y se lo hacían sentir a sus adversarios, tanto a los ocasionales visitantes, como a los otros equipos de la ciudad.
La palabra de Claudio es tan valiosa por los datos biográficos que da sobre sus ancestros, como por la semblanza que traza de su abuelo. Más allá de que Claudio Lorenzo haya fundado y presidido el club, haya sido intendente de Rosario, diputado nacional y haya ocupado tantos cargos públicos, para él es, ante todo, “el abuelo”, el hombre que hizo cálida una infancia difícil.
“Mi abuelo Claudio Lorenzo estaba casado con doña Catalina (Dood Cowell), que era de origen escocés, que había sido maestra del Colegio de los Talleres y luego del Colegio de Newell. Tuvieron varios hijos y el varón, mi padre, se llamaba Claudio Lorenzo Isaac. Falleció a los 33 años y quedamos mi hermano Walter, mi madre y yo, a cargo de los abuelos en esa famosa casa de calle Córdoba 4077, donde vivían todos sus descendientes.
En ese tiempo nació mi afición al fútbol, empecé a jugar a un baldío que queda a dos cuadras de casa y también lo hacía en el club Arrillaga. No lo hacía mal, tal es así que al poco tiempo fui con un compañero de colegio, yo iba al Normal número 3, a Newell’s para ver si podíamos jugar. Pero en ese tiempo las divisiones inferiores no estaban tan organizadas como en la actualidad”.
Luego, Claudio, Walter y su madre se fueron de la ciudad. Pero llevaron prendido en el corazón –casi como un distintivo del viejo colegio de don Isaac–, el sentimiento rojinegro, que portaban en la sangre y habían alimentado con los relatos del abuelo.
“Cuando tuve edad de entrar al secundario, vinimos con mi madre a Córdoba, porque ella había nacido acá. Después, entré en la Facultad de Derecho, me casé y tuve mis hijas (Nora y Elsa). Ejercí la profesión de abogado, fui nombrado camarista del trabajo y me jubilé. Pese a haberme alejado de Rosario, mantengo la pasión ñulista, que se conserva en mis hijas y en mis sobrinos, en especial Waltito, que ha heredado esa fiebre rojinegra.
En los últimos años, el contacto con Ñuls se ha hecho más fuerte, gracias a la Filial Córdoba, que está en permanente actividad de proselitismo y me tienen presente por ser heredero del fundador del club”.
No puede ser de otra manera, Claudio.