Cronología del Sin Aliento:
“…no es un fenómeno nuevo y merecería el anásilis de un sociólogo más que el mío…”.
Que no es un fenómeno nuevo ya no cabe ninguna duda.
Que son sin aliento, mucho menos.
Corría el año 1999 y ya la ausencia de aliento ya era un hecho preocupante y reiterado, constante, frecuente y con antecedentes nefastos para el equipo de la cancha de la dictadura. De tamaña magnitud, que motivó a un grupo de simpatizantes a repartir volantes en las inmediaciones mismas del Silenciodromo, con frases tan crudas como: - “Dejémoslos de joder, alentemos”- .
Lo peor del caso, es que el exhaustivo esfuerzo que realizaron aquellos utópicos, es que la volanteada de nada sirvió.
No se puede luchar contra lo que sos. Ya en el año 2000 nos encontramos con la presencia de tu máximo ídolo, Edgardo Paton Bauza, quien se sinceró tras un partido, declarando en el diario el ciudadano, cuando un periodista le pregunto si estaba molesto con la gente. La respuesta fue concisa y clara: -“No, solo les pedía que alentaran” . Honestidad pura. Un año más tarde fue el mismo máximo representante de la callada minoría quien disparo al otro matutino de la ciudad: “…No se porque no se alienta en el partido… esto no es un fenómeno nuevo… merecería el anásilis de un sociólogo más que el mío” . No sólo dejó de manifiesto que –“… el aliento indispensable nunca existió…”- , si no que también avaló los anteriores acontecimientos y expresó la necesidad de un profesional para analizarlos. Son sin aliento.
Análisis Sociológico:
La carencia de aliento o aliento-fobia no es sólo ocacioanda por el miedo inconmensurable que trae aparejado una derrota deportiva, sino que surge, entre otras cosas, debido al uso in medido de mentiras durante toda la vida, a causa de la desapercibida participación en los campeonatos de primera división obteniendo como saldo de los mismos cero consagraciones en cualquier tipo de competencias, ya sean torneos metropolitanos, aperturas o clausuras, por efecto de la eterna desventaja ante el clásico rival, etc.
Ser sin aliento deja secuelas a corto o largo plazo que ocasionan adherencia a los parlantes. Por los mismos se intentará reproducir lo que nunca existió.
Ser sin aliento no tiene cura. Ser sin aliento se merece.
Ser sin aliento es una cruz que deben cargar aquellos que eligen el silencio como medio de expresión. Ser sin aliento es ser todo lo que no querés ser cuando estas en la vereda de enfrente.
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