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Y así estuvo el Burro Ortega que tanto
queremos, el del gol mágico, el de las definiciones
exquisitas, ese que juega para el equipo y no el
poco interesado que jugó ante Lanús. Porque fue la
Hinchada que Nunca Abandona la que lo recibió y lo
sacó de su oscuridad futbolística y por eso nos
merecemos lo mejor, de un jugador excelente.
Porque el sabe que está en el mejor club del país
y en el más grande de la ciudad. Que tiene la hinchada
más popular que anoche le tributó un aplauso eterno,
por todo lo que dejó en la cancha.
Párrafo aparte merece Belluschi, otra vez fue
el pibe de los Quirquinchos que nos iluminó a todos.
Dejó el barullo, el desgano y el fulbito, para volver a
ser ese volante todo terreno que tanto defiende en
nuestra área, como define en la rival. Porque no solo
sabe marcar, sino que es un goleador y sólo debe
convencerse que el tiene que ser nuestra bandera
para ganar la Copa. Porque necesitamos de su talento
y guapeza para que Scocco, Steinert, Lucero, Garay,
Formica y todos los pibes que están abajo, se vean
reflejados y lo tomen como ejemplo, para defender
la camiseta rojinegra hasta dejar todo en la cancha.
Pasó Instituto, un rival inferior, es verdad. Por eso
hay que ir al Gasómetro a ganar y dejar bien en claro
que el campeón está, que sólo se tomo un descanso
y que a partir de ahora la cosa va en serio. Y que lo
mejor está por venir, la Hinchada que Nunca Abandona
va a acompañar, como anoche que fue protagonista
de una fiesta Colosal, como el lunes en el Gasómetro
que seguramente pondrá el verdadero carnaval
rosarino y como siempre.
Por eso VAMOS ÑUBEL CARAJO, ÑUBEL…
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